El culto por las conferencias TED

El culto por las conferencias TED

Lo que una vez fue un escogidos foro de discusión para ‘la crema y nata’ del conocimiento, ahora cuenta con millones de ávidos seguidores en la red de redes. ¿De qué manera un sitio de intercambio de ideas de la elite se volvió tan popular?

En la mitad de vídeos virales de animales curiosos y Justin Bieber, en YouTube se hallan una serie de clips que semejan ir contra de la corriente -las conferencias de Entretenimiento, Tecnología y Diseño (TED por sus iniciales en inglés).

Su tono es optimista, emprendedor, californiano y tiene títulos como «La información es comida» y también «Inventar es fácil», en voces de figuras de la talla de Stephen Hawking, JK Rowling y Bono hablando de grandes ideas -tecnología, cultura, medioambiente, ciencia y tendencias.

Y, pese a no ser uno de esos sitios que atraen de forma instantánea, el canal de YouTube de las conferencias TED ha logrado cerca de ciento doce millones de visitas gracias a sus charlas motivacionales y cantidad de oradores para eventos.

Además de esto, las conferencias tienen la costumbre de sostenerse al día. Los asistentes a TED consiguieron una anterior del alegato del cambio climático de Al Gore, que después se popularizó en «Una verdad incómoda».Fragmentos de conferencias TED

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Otras rayan en lo sorprendente, como cuando el creador de Microsoft, Bill Gates, liberó mosquitos en vivo en el auditorio a lo largo de una charla sobre la malaria, por el hecho de que afirmó que no había «ninguna razón a fin de que solo los pobres vivan esa experiencia» (los insectos no estaban inficionados).

La verdad es que hay un pasmante nivel de interés público en un acontecimiento menospreciado por sus opositores por ser una «costosa tertulia on-line para pensadores de la costa oeste, con iPad y caffélatte en mano».

En verdad, la asamblea en la que se graban las conferencias semeja ir a la contra de todos y cada uno de los principios sobre los que se supone se fundamenta la era de la interactividad on line.

Para acudir a TED, los potenciales participantes deben aplicar a una membresía anual de US dólares americanos 6.000. Las conversas son plenamente unilaterales, concedidas por el orador sin sesión de preguntas y contestaciones. Y para ser admitidos, los aspirantes han de ser «comprometidos cooperadores de la comunidad TED, de las ideas discutidas en TED y de los proyectos que salen de la conferencia».

No obstante, los usuarios de internet habituados a la información de libre acceso no se dejan atemorizar por estas barreras. TED tiene unos un par de millones de «me agrada» en Fb y la red social, la Comunidad TED, tiene ciento veinte miembros.

¿Su secreto del éxito?

La contestación está en la resolución tomada en dos mil seis por el curador de TED, Chris Anderson, de subir los vídeos del acontecimiento en su lugar TEDTalks, como en YouTube y en iTunes.

En verdad, para muchos TED se ha transformado en algo más que un recurso educativo en línea: es un hobby, una identidad, una parte clave de un perfil de red social.

«A la gente nos agrada sentir que somos una parte de una tribu», afirma Ray Willmouth, un usuario habitual que ha seguido las conversaciones de manera regular a lo largo de 4 años y no se imagina gastar miles y miles de dólares estadounidenses para acudir al acontecimiento.

«Ciertos afirman que es como un culto, mas la diferencia entre el TED y estar en la iglesia, es que todas y cada una de las conversaciones son verificables por la ciencia».

El primer acontecimiento de TED se realizó en mil novecientos ochenta y cuatro.

Desde ese momento, la O.N.G. se ha expandido alén de sus conferencias anuales con un costo de US dólares americanos 7.500. Existen múltiples ferias TED y hasta un premio anual de US dólares americanos 100.000.

«La paradoja de TED es ser la organización más elitista para las ideas y al tiempo, una de las más abiertas», afirma el blogger, académico y asesor de medios Jeff Jarvis.

Esta aparente paradoja ha sido objeto de muchas críticas. Pese a ello, el directivo de TED Europa insiste en que no hay contradicción entre los ideales de la apertura y el costo.

«Las conferencias son exclusivas y caras», reconoce Bruno Giussani. «No obstante, los ingresos que producen pagan por todo lo demás».

Elitista
No todo el planeta, no obstante, adquiere la idea de la filosofía global de TED.

Ciertos están en disconformodidad con el término mismo de un acontecimiento VIP al que están convidados otros navegadores con mucho menos dinero para mirar desde afuera.

Para el teorético de los medios sociales, Jurgenson Nathan, la exclusividad mina cualquier noble ambición de compartir ideas.

«Tiene una sensación de culto. Los altífonos emplean un sinnúmero de términos como ‘mágico’ y también ‘inspiración’. Es prácticamente la religión de la clase del conocimiento», afirma.

Es verdad que hay una tendencia a intentar motivar a los participantes en muchas de las conversaciones más populares de TED.

No obstante, para sus amantes, el hecho mismo de que haya inducido a una audiencia tan extensa a comprometerse con ideas -frecuentemente difíciles- hace que sea una fuerza para el bien.

«Es elitista, mas merced a Dios las mejores partes están on line a fin de que todos la vean», afirma el pensador Alain De Botton, que ha dado 2 conferencias en acontecimientos TED.

Y, de hecho, no es bastante difícil finalizar que el sentido de pertenencia a una elite privilegiada es -consciente o bien de manera inconsciente- una parte esencial del atrayente para muchos apasionados comunes de TED, con poquísimas posibilidades de acudir en persona alguna vez a una conferencia.

«Se creen más inteligentes pues saben de TED», afirma Jarvis. «Da estatus».

«¿No ha sido siempre y en todo momento de esta manera? Siempre y en todo momento deseamos mirar por el ojo de la cerradura y Chris Anderson lo sabe. Eso ha aumentado el valor de la marca».

Si es adecuado, aun los críticos más fieros de TED son un componente vital de la experiencia. Mientras, el monstruo de las grandes ideas prosigue rodando.